sábado, 20 de julio de 2013

AUTO CAPACITACIÓN DOCENTE

                                              ¿Por qué auto capacitarnos los docentes?

La principal función de escuelas y colegios es una sola: que los estudiantes aprendan. Y APREHENDAN de la mejor manera posible.
En diversas investigaciones se han cuestionado ¿Qué hace que un estudiante aprenda de manera efectiva? Bueno, al contestar esta pregunta, mucho tiene que ver los intereses y las motivaciones propias de cada estudiante. Pero un factor decisivo  juegan su entorno inmediato ¿quiénes? Familia – docentes – sociedad – compañeros, etc.
Hay variables que no podemos cambiar, (una familia disfuncional, una sociedad machista. etc.) Pero, lo que concierne a nuestra labor docente ¡vaya, sí que lo podemos cambiar!

Por ello la necesidad de la implementación de: reflexión entre docentes, conocer diversas metodologías y ponerlas en práctica en cada una de las aulas, profundizar las diversas teoría pedagógicas y psicológicas, investigar las diferentes etapas físicas y psicológicas de los niños, para poder conocer sus intereses, gustos, etc.  Pues estoy convencida que la educación cambiará solo en medida, que sus educadores se hayan transformado.
¡El cambio está dentro de ti maestro, búscalo!. Para encontrarlo, cuestiónate ¿Por qué escogí esta profesión?.

La calidad del Sistema Educativo nunca, estará por encima de la calidad del tipo de docente que somos.
Tal como el médico todos los días busca cuales son las nuevas alternativas de medicina en una situación determinada, o el abogado, está al día con las nuevas reformas, legales y judiciales; así mismo nosotros los docentes debemos de conocer y por qué no, inventar nuevas estrategias de enseñanza. Que día a día nos permitirá ser mejor docente, pero sobre todas las cosas dejar esas huellas indisolubles,  en cada uno de nuestros estudiantes. Contagiarles de ese “hambre” de conocer el mundo, de conquistarlo, de que no se conformen con lo que le da la escuela, si no ir más allá, ir a lo desconocido.
Pero sobre todas las cosas  querido compañero usted deberá enseñar con el ejemplo, eso vale más que mil palabras.
La auto capacitación requerirá que usted desarrollé ese valioso don, que es el hábito de la lectura, que en lo personal, prefiero llamarlo amor, pues la palabra hábito lo relaciono con algo rutinario, monótono, mecánico, carente de reflexión. Lea y mucho, no solo el material que se le entregue, busque nuevas fuentes. Hoy es común oír a la gente: “¿para qué comprar un libro?, si todo está en la web”, “pon en google y listo”. Si pensáramos así el sentido de la existencia de la escuela habría perdido su valor. Compañero haga y enseñe a sus estudiantes ha apropiarse del conocimiento, ahí la gran diferencia entre aprender y aprehender, entre información y conocimiento. La red está llena de información, pero en su poder está el transformarlo a conocimiento.

No pretendo descubrir el agua tibia, tan solo quiero convertirme en su acompañante pedagógico, pues tanto usted como yo, aprenderemos en este camino y hoy lo comparo como un viaje en un tren de expedición. De ustedes depende el subirse o no; hay muchos vagones, por ahora repletos, en el transcurso del camino irán bajándose algunos y dirán, “yo ya conozco esta ruta, prefiero bajarme”, algunos se irán durmiendo, otros disfrutaran y no perderán esa capacidad de asombro por los  pequeños pero grandes detalles de la vida, dos o tres mantendrán esa postura de crítica, del servicio que brinda el tren dejando atrás todo el esfuerzo que está haciendo el capitán, por llevar adelante esta ruta. Pero los pasajeros más importantes sin duda serán aquellos que tomaron nota y que pusieron en práctica, todo lo aprendiendo en este viaje del tren, más aún quienes aportaron en positivo y dijeron el color que se viera mejor el tren o dan rutas de alternativas. Solo al llegar al final de este valioso recorrido, valoraremos y aprehenderemos mucho. Le invito entonces una vez más a tener esa mente de principiante.
 

“Los limites están en tu imaginación, el poder para realizarlos, está en tu corazón”


                    Por: Johanna Mejía Vera

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